¿Hacia dónde andamos?
El problema no es que no hallemos herramientas fiables para calcular hacia qué dirección nos dirigimos, el problema es que no dejamos de cabeza en los papeles buscando fórmulas mágicas, nadando en piscinas de daos, perdiéndonos en experimentos y experimentos que generen aún más datos que convertir en pruebas.
El problema no es que no hallemos herramientas fiables, sino que el margen de incertidumbre ha superado nuestra esperanza de vida... y la de nuestro hijos...y la de nuestros nietos... quizá porque hemos colmatado la viabilidad del cancerígeno sistema que inventamos y, asfixiados, chapoteamos nerviosos próximos a ahogarnos.
El problema no es que no hallemos herramientas fiables que midan con exactitud nuestro grado de egoísmo. Tampoco hallamos razón para cambiar...Gritamos que somos insostenibles, que el planeta no nos aguanta. Porque incluso en los estertores de nuestra especie, somos ególatras. En nuestro circo somos maestros de ceremonias y pensamos que nuestra burbuja se puede extrapolar a la realidad. "Fiel representación de ella", nos decimos. Así, hundiéndonos, pensamos que todo se hunde con nosotros. Ni siquiera ahora enfrentamos la verdad de que todo continuará sin nosotros.
El problema no son las herramientas que enfrentamos. El problema es que nuestras criaturas matemáticas nacen enfermas, fruto de nuestra danza circense que nos acompaña a la extinción. Llenas de taras, las culpamos de no saber predecir el futuro que se abre ante nosotros. Y aún hoy seguimos peleando por medir, por teorizar. Y más patéticos aún, pisamos las tres bocas que aportan ideas nuevas, renovadas, que rompen los roles que nos llevaron al declive.
Sin duda una cosa es bien cierta, bien nos acompaña en todo momento una buena música de payasos que defina bastante lo que estamos haciendo. Y a decir verdad, en algo sí tenemos razón, esa música de payasos sólo suena para nosotros.
Andamos hacia ningún lado y hace ya años que perdimos el norte. Nos hemos dedicado a seguir una brújula sin aguja y dejamos, mientras tanto, que nuestro montoncito de "cosas que reparar" crezca exponencialmente.
zanzara dijo
no se ha publicado el último párrafo. ahí va:
No sé hacia dónde andamos, no lo sé. Supongo que escogeré por ahora debatirme otra temporadita entre perder la fé en mi propia especie, o seguir por la labor de chinchar un ratito al sistema incomodando según qué conciencias.
19 Junio 2010 | 12:23 PM