20 Febrero 2012
Hace cuestión de un par de años, tomándome un café con uno de mis amigos más allegados, me planteó una pregunta que justo esta tarde me ha venido de nuevo a la cabeza. Resultaba que mi amigo era (y es) estadounidense, país donde las banderas y el sentimiento patrio se respiran en cada rincón. A él le llamaba muchísimo la atención nuestra capacidad para obviar nuestra nacionalidad española, ya que desde su punto de vista, España resultaba ser un país acogedor, con una política similar a la del resto de naciones y, por supuesto, un clima fantástico en comparación con su gélida tierra natal. En ese contexto se le ocurrido formular una pregunta tan sencilla como “¿por qué no lleváis vuestra bandera como nosotros?”. No vacilé en contestarle algo tan básico como fue “porque nosotros no crecemos con un sentimiento patriótico tan marcado desde pequeños como vosotros”. Recuerdo que todo quedó ahí y derivamos a hablar sobre otros temas de actualidad.
Sin embargo, he recordado esa pequeña conversación a medida que la crisis se cebaba con el mundo, a medida que los partidos se cebaban con nuestros trabajos y a medida que crecía descontento hacia las medidas anticrisis unilaterales que más que cebarse con la clase no política, se podría decir que la azotaba.
Quizá en su momento no fui capaz de resumirle en el tiempo que dura un café entre amigos todo aquello que nos desarraigaba de nuestras raíces ibéricas conforme crecemos inmersos en la realidad de este país. Pero sin duda, hoy he terminado de concretizar las razones de tal despatrio. De hecho, ha sido el telediario el que me ha proporcionado las últimas palabras que le quedaban a mi sentimiento no patriótico para que se convirtiera en un sentimiento de vergüenza.
Amigo, no puedo ser patriótica porque siento una profunda vergüenza de mi país. Un país donde se juzga a quien persigue la dignidad de nuestros muertos, asesinados sin juicio y sin piedad, sin explicación y sin defensa. Asesinados como perros, sacados de sus casas en la noche y despojados de su vida. Cuyos huesos reposan en nuestros arcenes, sin número fijo, sin nombres…sin posibilidad de un descanso eterno como bien manda el catolicismo al que tanto se arraiga mi país.
Vergüenza absoluta de un país que en vez de cuidar a su juventud, dándole una educación de primera, dotándola de becas que premien s tesón, de oportunidades de trabajo que no signifiquen contratos basura, oportunidades que no les hagan perder la fé en sí mismo y en su valor, les apalea cuando luchan por una calidad sus estudios. Telediarios cuya primera plana son las brutales cargas policiales contra estudiantes, mucho de ellos menores, bajo la excusa de no ser una manifestación legal. ¿Nos hemos vuelto locos? Cargar contra menores y contra estudiantes que sólo gritan consignas que piden que su educación no les margine en la competitividad del mercado laboral? ¿nos hemos vuelto locos? Consignas fervientes, como l sangre de nuestra juventud, que aún tiene cabeza para distinguir entre la escoria de la realidad educativa que está obligada a vivir y la realidad modelo que tanto quieren ¿acaso alguien puede estar orgulloso de un país que no valora a sus cachorros, que no entiende de la necesidad de cuidar el potencial humano de unos jóvenes capaces de luchar por mejorar sus oportunidades? ¿Acaso puedo decir con orgullo que mi país idiotiza a sus cachorros y los maltrata? ¿Son esos los adultos que quiere mi país que levante esta realidad que se hace añicos cada legislatura?
Siento una profunda vergüenza cuando en un formulario me preguntan la nacionalidad. Vergüenza de escribir cada letra de este país, en el que se permite libertad a los asesinos y se juzga según el color de tu sangre. Vergüenza de leer cada día en el periódico como ver que la estupidez humana es infinita. Bendito Einstein que lo pronosticaba… vergüenza de ver como mi constitución me defrauda permitiendo la financiación a una Iglesia contra la que ningún partido lucha. Un país del medievo, donde la Iglesia puede largar misas de todo asunto político sin mesura, sin impunidad, sin castigo. Absoluta y profunda vergüenza de que absuelvan a ladrones, de que los policías que revientan la cara a ostias a mis camaradas de edad escolten a ladrones y a asesinos. Vergüenza de tener que sentir que mis representantes políticos hacen la ola a la emperatriz europea no electa, mientras atosigan nuestros bancos y nuestras cuentas, nuestro sistema productivo.
Un sentimiento que se agranda cuando leo, todos los malditos días, que los recortes son en sanidad, en educación. Y aún estoy esperando a leer de cuánto será la ayuda para agricultores por las pérdidas que ha habido a causa de las heladas. Absoluta repulsa de que un país europeo como el mío, permita que el presidente de la patronal proponga retirar la ayuda de paro a cualquier desempleado que diga no a un solo trabajo que se le ofrece. ¿dónde quedó la Europa que nos decía que lucháramos por un trabajo justo y digno, acorde con los estudios que habíamos sacado delante con sudor y mérito?
Lo siento amigo, no supe responderte concretamente en su momento todo aquello por lo que jamás salían de nosotros las palabras “estoy orgullos@ de ser español@”. El problema es que ahora la lista es infinita. ¿Tienes una vida de cafés para que te la cuente?
servido por zanzara
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2 Julio 2011
Sonrío, y no porque no me apenen las cosas que suceden, sino que esto al fin y al cabo, es bonito a su manera.
Hubo una sola época en mi vida que ha marcado el límite de daño máximo soportado y, afortunadamente, eso no se ha repetido. Por eso sonrío, porque aunque las cosas que pasan duelen más o duelen menos, sigo pudiendo disfrutarlas: en lo bueno para saborearlas, y en lo malo, para exprimirlas como experiencia.
Sonrío, porque sucedieron. Y sonrío porque puedo recordarlas cuando necesite hacerlo.
No se pueden elegir las cosas que te ocurren, pero siempre puedes decidir con qué actitud afrontarlas.
servido por zanzara
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8 Abril 2011
¡Hola!
Supongo que a estas alturas has terminado por encontrar tu nuevo hueco. ¿En qué te has convertido esta vez? Nunca llegué a hablar contigo si creías de verdad en la reencarnación... Pero habría sido buen tema de conversación si no lo hubiéramos terminado siempre con bromas...supongo que un poco sí que creías, está en nuestra naturaleza pensar que seremos algo mas q tierra cuando abandonemos este mundo. O que seremos alguna nueva forma dentro de este mundo que conocemos. Quizás la biología no ha hecho aún su parte, ni la química, aún reposas en esta ciudad a la espera de volar un poco. ¿Mar o nieve? Creo que no sabría elegir en tu lugar, pero sé que ellos elegirán bien por ti. Y por ellos.
El invierno fue algo más invierno cuando me encontré con ellos en la alameda un día. El invierno fue algo más invierno cuando te marchaste y el pasado es aún una lacra. Tengo palabras prohibidas y frases que nunca digo desde que no estás. Nunca digo que me quedaron conversaciones pendientes. Nunca digo que rememoro una y otra vez la conversación que tuvimos en el campito el único día que me lloraste diciéndome que no quería morirte. Nunca digo que te echaba de menos y que no te avisaba más para no agobiarte porque suponía que te había dado una época de salir, simplemente. Ella me contó cuando me avisaron que siempre le decías que llamarías cuando estuvieras bien... si hubiera sabido eso, habría ido a pegarte una colleja. Nunca se le dice a una persona lo suficiente que estas ahí. Nunca.
Empiezan los días de primavera. De buen tiempo, no del calor que odias, sino del bueno. Este fin de semana será mi cumpleaños. Como habrás imaginado, nada de discotecas ni similares...y mucho menos a la chata! XDDD. Lo celebraré en un parque, disfrutando de cada minuto que el aire llena mis pulmones y de cada segundo que puedo sonreír. Esa lección la había aprendido, pero este enero me la ha recordado como no imaginas.
Te recuerdo. Y te recuerdo riéndote con las gilipolleces que se nos han ocurrido siempre. Pienso muchas veces en que me dirías si... que comentarías si.... Y sé las respuestas. No sé cual era tu color favorito, pero me da igual. Me sé tus respuestas. Y me sé tus historias. Y tu forma de pensar. Y tu forma de hacer las cosas. Y la de veces que te he reñido por pasar de esta gente....jejejeje. Recuerdo mucho aquella charla en el campito, pero recuerdo también uno de nuestros días en el río. Y que imprimieras la frase. Y el día que las dos sabemos que fue el origen de que habláramos más.
Creo que nunca se dice lo suficiente a nadie que se está ahí. Nunca.
A veces se me ahogan las palabras cuando he tenido pesadillas contigo. De esas en las que soñaba que un día, después de haberte ido, te veía por la calle... jamás sentí tanto vacío al despertarme.
La verdad es que todo se ha ido torciendo un poco desde enero. La gente no responde, y el orden de prioridades ha cambiado. Mucho. No a más pasota, sino a más importante. Quizás eso haya sido bueno. En cualquier caso, han pasado a darme bastante igual muchas personas y cosas. Importa lo que importa. Importa quien importa. Lo demás, es exceso de trabajo, y ya cuesta mucho respirar hoy en día como para andar con bagajes inútiles. Importa decir lo mucho que estás ahí para quien realmente estás ahí.
He de admitir que poco después de enero, encontré el DVD de un cumpleaños que me regalaste. Con musiquita y esas cosas. No he tenido valor de verlo, aunque no sé por qué, pero puede que porque me lo sepa de memoria y prefiera recordarlo como cuando lo vi en tu casa.
A estas alturas de año, seguro que si has podido y querido, ya habrás encontrado qué quieres ser ahora. Espero que un árbol y me hayas hecho caso con los sermones pronaturaleza que tanto te he soltado... yo pienso reencarnarme en un árbol. En uno de estos que llegan a ser enormes y milenarios. Aunque es mala época para ser árbol, las cosas como son.
A veces me da miedo olvidarte un poco. No recordar todo lo que recuerdo ahora de ti. Después pienso bien, y llego a la conclusión de que eso no pasa con la gente a la has tenido cerca tanto tiempo. Esto del recuerdo es un poco extraño. Aparece cuando quiere, quizás traído al presente por un pasado un poco antojadizo. A trozos tienes flashback que ni por asomo recordabas antes... me gustan. Todos me gustan, he de reconocerlo.
Nunca nunca se quiere suficiente a las personas que tenemos cerca. Ni nunca nunca lo hacemos tan mal como pensamos.
Durante un tiempo, parece que todos será un poco invierno, hasta que veamos que tanto frío hiela el pensamiento, quizás sea mejor acomodar los recuerdos en una primavera que los mantenga calentitos. Creo que es hora de acostarse. Quizás otro día te vuelva a preguntar por dónde andas ya. O quizás tenga alguna señal si te vuelvo a encontrar. Hasta que eso ocurra y nuestros caminos se crucen, sea donde sea, ojalá hayas encontrado ya otra forma en la que SER. Y sobre todo, en la que SER muchos muchos años.
^.^
servido por zanzara
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29 Junio 2010
Siempre hay una pequeña diferencia entre lo que elegimos y lo que queremos elegir. El hecho de que de vez en cuando coincidan ambos factores, jamás significa que esta diferencia no exista, solamente se traduce en que hemos elegido no seguir lo que dicta el raciocinio.
Hemos evolucionado durante millones de años. Aprendimos a caminar erguido, a adiestrar a nuestro cerebro a pensar, a crecer como civilización. Fuimos capaces de modificar el cauce de un río, de ganar la batalla más de una vez a la madre naturaleza. Llegamos a ser capaces de destruir a nuestros semejantes sin dilación.
Vimos la Luna a un paso. Por favor, ¡caminamos por la Luna!
Y aún así, seguimos eligiendo no elegir el raciocinio cuando la cuestión afecta al corazón. Un órgano que somos capaces de curar incluso cuando anda medio muerto. Que ponemos en marcha cientos de veces cada vez que decide pararse sobre una camilla de urgencias. Y somos incapaces de decidir protegerlo cuando el daño no es físico. Cuando la herida sangra por años.
Reímos y lloramos a la vez. Sentimentalmente hablando, somos una especie absurdamente incoherente. ¿Cómo puedes fiarte de lo que no dicta el raciocinio incluso cuando sabes que no te hará bien? Es como una estúpida manía de chocar contra un muro sin puertas. Un muro sin puertas y tú delante de él sin herramientas. ¿Ganamos a la madre naturaleza cientos de batallas y somos incapaces de ganar una mísera contra un sentimiento que bien podría definirse más como una manía obsesiva que como un bien social? Mmmm..Interesante. Eso no nos hace más inteligente. Ni más estúpidos. Nos hace...nos convierte en ceros nulos. Sonámbulos dependientes de una elección no racional.
A menudo, podría salvar a la mitad de la Humanidad a sabiendas de que éstos, cuando se hallan en tal tesitura (que por nuestra teoría ya sabemos qué camino escogen) alegando que no son plenamente conscientes del daño real de su elección. Si bien es cierto que el camino del "habemus cerebrum" también comporta ciertos daños para el individuo, obvia decir que tomamos como peores los de un desengaño, una infidelidad, etc. La producción literaria está llena de este dolor. (Joder, con ver la obra de Bécquer ya se te quitan las ganas de tener pareja de aquí a la tumba).
El cerebro suele perder la batalla en el 90% de los casos, si bien es cierto que las estadísticas no son fiables, este dato lo es al 100%. Pero con humor aparte, al final ganan las ganas, y dejamos al cerebro en formol el tiempo que tardemos en reaccionar y empezar a no dejar de pensar venga lo que venga, y sobre todo, venga quien venga.
Yo ya aprendí, la verdad, y en mi caso particular, me hace mucho más feliz mi raciocinio que la visceralidad. Y muy lejos de que me puedan llamar fría o cosas así, siento. Y mucho. Sólo que no tengo que dejarme llevar por un mar de amargura cada vez que alguien me haga daño ni sentir que mi pareja sea lo único que exista en el mundo cada vez que tenga pareja. Ni ese tipo de cosas. Soy un ser completo, y requiero muchas cosas, pero paradójicamente, son complementos en mi vida, de modo que si faltan, sigo siendo tan feliz como siempre, y sigo sintiéndome plena. Sigo siendo feliz.
Así que ahí dejo a los viscerales el vacío, que yo me voy a seguir disfrutando del mundo.
servido por zanzara
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19 Junio 2010
El problema no es que no hallemos herramientas fiables para calcular hacia qué dirección nos dirigimos, el problema es que no dejamos de cabeza en los papeles buscando fórmulas mágicas, nadando en piscinas de daos, perdiéndonos en experimentos y experimentos que generen aún más datos que convertir en pruebas.
El problema no es que no hallemos herramientas fiables, sino que el margen de incertidumbre ha superado nuestra esperanza de vida... y la de nuestro hijos...y la de nuestros nietos... quizá porque hemos colmatado la viabilidad del cancerígeno sistema que inventamos y, asfixiados, chapoteamos nerviosos próximos a ahogarnos.
El problema no es que no hallemos herramientas fiables que midan con exactitud nuestro grado de egoísmo. Tampoco hallamos razón para cambiar...Gritamos que somos insostenibles, que el planeta no nos aguanta. Porque incluso en los estertores de nuestra especie, somos ególatras. En nuestro circo somos maestros de ceremonias y pensamos que nuestra burbuja se puede extrapolar a la realidad. "Fiel representación de ella", nos decimos. Así, hundiéndonos, pensamos que todo se hunde con nosotros. Ni siquiera ahora enfrentamos la verdad de que todo continuará sin nosotros.
El problema no son las herramientas que enfrentamos. El problema es que nuestras criaturas matemáticas nacen enfermas, fruto de nuestra danza circense que nos acompaña a la extinción. Llenas de taras, las culpamos de no saber predecir el futuro que se abre ante nosotros. Y aún hoy seguimos peleando por medir, por teorizar. Y más patéticos aún, pisamos las tres bocas que aportan ideas nuevas, renovadas, que rompen los roles que nos llevaron al declive.
Sin duda una cosa es bien cierta, bien nos acompaña en todo momento una buena música de payasos que defina bastante lo que estamos haciendo. Y a decir verdad, en algo sí tenemos razón, esa música de payasos sólo suena para nosotros.
Andamos hacia ningún lado y hace ya años que perdimos el norte. Nos hemos dedicado a seguir una brújula sin aguja y dejamos, mientras tanto, que nuestro montoncito de "cosas que reparar" crezca exponencialmente.
servido por zanzara
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13 Enero 2010
Quisieras ser otoño, para caerte marchita al suelo sin que nadie notase tu pena. Quisieras ser esa hoja, que marrón, comienza a perderse en un tumulto de vida que se desvanece con el frio...allá cerca en el suelo.
Quisieras ser una barca carcomida en la orilla para pasar desapercibida antes los veraneantes que pedalean en el lago. Quisieras ser sus tablas de madera horadadas por el tiempo y el desgaste de la diversión de quien supo de ti.
Quisieras ser escarcha para fingir q no sientes el frío que corre por tus venas. Ese frío que no pasa aunque pase la borrasca. Ese frío que no se quita en verano. Quisieras pensar que no te duelen.
Es una lástima que no se elija lo que se querría ser. Al fin y al cabo, tu vida te va moldeando a su antojo. Y lo que al final puedes decidir es cómo tomarte las cosas que llegan. Pero déjame que me tome la altiva potestad de decirte parte de lo que sí eres. Eres lucha, porque cuando corres y sientes que todo en ti empieza a fallar y que ya has llegado al límite, sigues corriendo un poco más. Eres lucha porque te duele y continúas. Porque sabes que todo se puede aunque cueste más tiempo. Y así....llegas a ser constancia, inteligencia, perseverancia, temperamento. Ni todo bueno ni todo malo. Eres lo que ves en el espejo cada día, y de lo que te sientes orgullosa de ser. Y por mucho que no quieras, cyborg, eres humana. Y todo duele a nuestra enclenque especie, destinada a flagelarse por las cosas tan sencillas como querer a alguien.
Lo malo es lo que duele. Lo bueno es que de todo se saca algo. Lo bueno es que todo acaba pasando, aunque no sepas el final. Lo bueno es que no somos cíclicos, así que simplemente las cosas varían...pero a nada se le puede llamar realmente final. Lo bueno es que sigues levantándote y que las cicatrices que continúan, son señal de que fue algo muy importante lo que pasó. Y al fin y al cabo, y qué más da quién lo dijera, mejor amar y morir a los 30 que no morirse a los 80 sin haber amado.
TQ. Con todas las letras de mi vida que éso conlleva. Y con todos los km que nuestra amistad nos depara. Con todas las llamadas a altas horas de la noche. Y, espero, que con todas las peleas que nos queden por arreglar ^^
servido por zanzara
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20 Octubre 2009
Es un ser estúpido, carente de inteligencia propia. Atiende únicamente al pánico de la supervivencia, al instinto más primario de conservación. Come cuando tiene hambre y grita cuando le duele. Convulsa en ocasiones cuando es atacada. devastadora si huye despavorida. Sujeta a una orda continua de información contradictoria, se sume en un caos de indecisión. La masa siempre fue un ser estúpido. Manipulable y deplorable...tan fácilmente protegible como un crío de teta o un cachorro de perro. y tan fácil de naniquilar como el cristal.
El individuo por contra es una criatura única. Única en el más amplio sentido de la palabra y en cualquie ruso subjetivo de la misma. Piensa, recapacita, critica, actúa, se proteje: Al contrario que la masa, el individuo grita por el placer de ser oído, no como reclamo de atención, sino como necesidad de ser una voz propia en una oleada de estridentes chillidos. Es inteligente, sin límites conocidos. Llega lejos en aislamiento y su capacidad cognitiva sólo merma cuando su cerebro se adapta a una vida social. Y aún cuando su talento parece perdido en el despotismo del sistema educativo, es único. Crea, construye, racionaliza y domina sus sentimientos. O no. Pero incluso la visceralidad que lleva de la mano no denota sino una lucha interna inteligente...no un eterno bien contra mal, sino un eterno, instinto contra raciocinio.
Son los dos habitantes del mundo moderno y occidental. Cánceres el uno para el otro. Ambos parte y todo. El individuo acaba siendo al fin y al cabo un eterno partícipe de la masa que conforma, un pequeño insecto atrapado en unabola gigante y pegajosa que le lleva donde ordene la generalidad, y de la que la que lucha por salir a cada vuelta de rueda ....y d ela que no puede huir porque pertenece inexorable y irremediablemente a ella. Como si formar parte de la mole constituyera una cualidad inherente, algomás que nace en nuestro genes. Una necesidad de rodar en armonía con el conjunto en al menos algun momento de la vida d ecada uno.
Pertenecemos sin duda a la sociedad que nos pare. Y es ésta misma la que se llena de unamanipulación tal que la masa corre despavorida cada tres días dejándose llevar por la moda de un nuevo pánico. Los miedos van por modas. Como las enfermedades pandémicas, las protestas por reformas legales o los bolsos de temporada de Prada. Ni siquiera los sentimientos son uniformes en el tiempo.
Pensar es caro y sentir se acaba cobrando caro, así que la moda es dejarse llevar por la información, No cuestionar, no preguntar. Sólo asiente y calla. Asiente y sonríe. Asiente y no leas. Shhh....que no se te oiga opinar demasiado, no querrás pasar por culto, ¿no?. ¿O acaso pretendes unirte a la moda de ser un "comprometido" o un revolucionario de estos hippies setenteros? <<será que hablas por la edad. Cuando vivas lo que yo, se te quitarán las ganas de tanta "manifa">>.
Será que tener una edad y una conciencia es también una moda. Parias. Parias, pero no aquellos que callan, asienten, andan, sobreviven y maviven, gritan en masa, firman por ordenador, siguen modas..Parias los que acaban pensando, los que realmente no siguen la moda de dejarse llevar,. acaban siendo tratados como exaltados o pasionarios. Ideólogos e utópicos en un mundo enfermo. Manda cojones.
Me retiro de esta carta a nadie. De este texto de masas escrito por alguien. Omitiré la moda de dedicar, omitiré la moda de firmar, omitiré tantas modas, que el desanimo del colectivo acabe anhegando el alma de este individuo.
servido por zanzara
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11 Marzo 2009
Wouldn't it be nice.....?....no.
servido por zanzara
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